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Cada cápsula de INFINITO COFFEE comienza mucho antes de llegar a tu máquina. No buscamos producir masivamente, buscamos producir un café extraordinario por eso elegimos un cultivo con paciencia, conocimiento y respeto por cada etapa del proceso.

Todo comienza con una buena elección.

En un café de especialidad no se recoge todo el árbol.

Nuestros recolectores seleccionan únicamente las cerezas que alcanzaron su punto exacto de maduración. Cada fruto es cosechado manualmente para asegurar el máximo desarrollo de sus azúcares naturales.

Este primer paso determina gran parte de la calidad final del café.

No todo fruto merece convertirse en café de especialidad.

Después de la cosecha se realiza una segunda selección.

Las cerezas inmaduras, sobremaduras o con defectos son retiradas cuidadosamente para que únicamente continúen aquellas que cumplen con los estándares de calidad que exige un café de especialidad.

Descubriendo la almendra

Una vez seleccionadas, las cerezas pasan por el despulpado, un proceso donde se retira cuidadosamente la pulpa que envuelve el grano.

Es una etapa fundamental para conservar la limpieza del perfil sensorial y preparar el café para la fermentación y el secado.

Cada detalle influye en el sabor que más adelante encontrarás en tu taza.

El tiempo también es un ingrediente.

El café se seca lentamente hasta alcanzar el nivel ideal de humedad.

Este proceso requiere paciencia, control y experiencia.

Un secado adecuado permite preservar los aromas, desarrollar mayor dulzura y garantizar la estabilidad del café durante toda su vida útil.

En el café de especialidad, la prisa nunca hace parte de la receta.

El arte de revelar el sabor.

Cada origen posee un perfil único.

Por eso nuestros cafés son tostados cuidadosamente para resaltar sus mejores atributos sin ocultar la identidad del grano.

No tostamos para esconder defectos.

Tostamos para revelar notas como chocolate, vainilla, frutas, caramelo o flores, dependiendo del café.

La tostión es el momento donde la ciencia y el arte se encuentran.

Una última revisión.

Incluso después de tostar el café realizamos una inspección manual.

Retiramos cualquier grano que no cumpla con nuestros estándares de color, uniformidad y calidad.

Es un trabajo meticuloso que pocas personas llegan a conocer, pero que marca una gran diferencia en la consistencia de cada cápsula.

Precisión en cada partícula.

La molienda determina la velocidad con la que el agua extraerá los sabores del café.

Por eso calibramos cuidadosamente cada molienda para nuestras cápsulas, buscando el equilibrio perfecto entre intensidad, cuerpo, dulzor y aroma.

Un café excepcional también depende de una molienda excepcional.

Finalmente… una taza que cuenta toda una historia.

Cada cápsula reúne meses de trabajo.

Desde la floración del cafeto hasta el momento en que presionas un botón en tu máquina.

Detrás de cada espresso hay agricultores, manos expertas, procesos cuidadosamente controlados y una profunda pasión por el café de especialidad.

Eso es INFINITO COFFEE.

No vendemos simplemente cápsulas.

Compartimos el resultado de un proceso en el que cada detalle importa.